Partes de la misa católica

Las partes de la misa católica

La misa es la celebración más importante de la Iglesia Católica y constituye el centro de la vida cristiana. El rito toma los signos que utilizó Jesús durante la Última Cena y se divide en múltiples partes que incluyen oraciones, cantos, lecturas y aclamaciones, entre otros.

En el presente artículo, explicaremos brevemente qué es lo que se celebra en la misa y cada una de sus partes. Las partes de la misa que detallaremos corresponde al rito romano de la Iglesia Católica.

Sobre la misa católica

La misa es una celebración de carácter comunitario presidida por el sacerdote y a la que asisten los fieles congregados. En ella, se celebra el memorial de la Muerte y Resurrección de Cristo con los signos que Él realizó durante la Última Cena.

El sacerdote preside la misa en representación de Cristo y en nombre de todos los cristianos. Durante la celebración, realiza distintas oraciones y los fieles participan a través de respuestas y aclamaciones.

La parte central de la misa es la consagración del pan y el vino mediante la cual estos se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. A través de este misterio, el sacrificio que Cristo realizó una vez y para siempre en la Cruz se hace presente y se actualiza en cada celebración.

Las partes de la misa

Las partes de la misa pueden dividirse en cuatro grandes secciones: los ritos iniciales, la Liturgia de la Palabra, la Liturgia de la Eucaristía y el rito de conclusión. Veremos las partes que componen cada uno de estos momentos a continuación.

Ritos iniciales

El inicio de la misa está constituido por los ritos iniciales o de entrada que tienen la finalidad de preparar a los fieles para la Liturgia de la Palabra. Los ritos son los siguientes:

Entrada

La celebración comienza con el ingreso del sacerdote junto a los diáconos y los ministros al templo en procesión hacia el altar. Cuando entran, se realiza el canto de entrada.

Saludo al altar y al pueblo congregado

El sacerdote y quienes lo acompañan saludan al altar como signo de veneración. El altar representa el lugar donde se realiza el sacrificio y también la mesa del Señor.

Luego, el sacerdote de pie frente a los fieles realiza la señal de la cruz y saluda a la asamblea expresando la presencia de Dios.

Acto penitencial

El sacerdote invita a los fieles a pedir perdón y a reconciliarse con Dios y sus hermanos. Se dedica un breve momento de silencio al acto penitencial. Después, toda la comunidad recita el Señor, ten piedad y piden por la misericordia del Señor.

Gloria

Excepto en los tiempos de Adviento y Cuaresma del año litúrgico, se canta o se recita en voz alta el Gloria. Se trata de un himno litúrgico muy antiguo por medio del cual se glorifica a Dios Padre y se le pide piedad a Jesús.

Oración colecta

Sobre el final de los ritos iniciales, el sacerdote invita a los fieles a orar y todos hacen un momento de silencio para tomar conciencia de la presencia de Dios. Luego, el sacerdote proclama la oración colecta, en la que recoge las intenciones, las eleva a Dios y termina con la conclusión trinitaria:

«Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.»

Liturgia de la Palabra

Dentro de las partes de la misa, la Liturgia de la Palabra consiste en las lecturas de las Sagradas Escrituras, la homilía, la profesión de fe y la oración universal. Es un momento de meditación en el que las distintas partes se separan por silencios para fomentar la oración de los fieles. Veremos cada una de ellas a continuación.

Lectura de la Palabra de Dios

La escucha de las Sagradas Escrituras permite a los fieles conocer cómo Dios se ha vinculado con su Pueblo a lo largo de la historia, así como descubrir reflexiones sobre lo que Dios quiere decir hoy a su Iglesia. A partir de la lectura de la Biblia, es posible conocer la historia de la salvación y del sacrificio de Cristo.

Por esto, las lecturas de la misa se organizan en función de que pueda establecerse un vínculo entre el Antiguo y el Nuevo Testamento.

Durante los domingos y las fiestas, se realizan tres lecturas: Antiguo Testamento, Epístolas de los Apóstoles o Apocalipsis y el Evangelio. En cambio, los días de semana sólo se hacen dos: Antiguo Testamento / Epístolas / Apocalipsis y el Evangelio.

La lectura del Evangelio constituye la cumbre de la Liturgia de la Palabra.

Instrucción geneal del Misal Romano (60)

A la primera lectura le sigue el salmo responsorial, en el que alguien recita o canta uno de los salmos del Libro de Salmos y el pueblo responde. El salmo que corresponde a cada día se toma del leccionario y está relacionado con la lectura. Es un momento que favorece la meditación de la Palabra de Dios.

Con la excepción del tiempo de Cuaresma, después de la segunda lectura o de la lectura anterior al Evangelio, se canta el Aleluya. A través de este canto, los fieles saludan y profesan su fe hacia Dios, que les hablará en el Evangelio.

Homilía

La sección de la misa que sigue a la lectura del Evangelio está a cargo del celebrante y consiste en una explicación y reflexión de los textos sagrados leídos. Es un comentario que tiene la función de interpretar las Escrituras y hacerlas más inteligibles para los fieles oyentes.

La homilía no puede omitirse los domingos y las fiestas y es altamente recomendable el resto de los días. Es generalmente hecha por el sacerdote que preside, pero también puede realizarla un sacerdote concelebrante, un diácono y, en ocasiones especiales, un Obispo.

Profesión de fe

Luego de la lectura y explicación de la Palabra de Dios, todo el pueblo responde expresando la comunión en la fe a través del Símbolo de la fe. Se trata de una serie de fórmulas que recopilan las principales verdades y misterios de la fe católica. Los símbolos más utilizados son el de Nicea-Constantinopla y el de los Apóstoles.

Oración Universal

La comunidad le pide a Dios por la salvación de todos. Suelen participar los fieles y las intenciones se piden habitualmente por la Iglesia, los gobernantes, por los que sufren y por la comunidad local.

Liturgia de la Eucaristía

La Liturgia de la Eucaristía es la parte más importante de la misa, ya que es el momento en el que el Espíritu Santo transforma el pan y el vino y en el que todo el pueblo es transformado por la Eucaristía.

Preparación de las ofrendas

Este momento comienza con la preparación del altar y sigue con la presentación de las ofrendas, generalmente por parte de los fieles. En el altar, se coloca el corporal, el purificador, el cáliz y el Misal Romano. Las ofrendas son el pan y el vino que se convertirán en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo.

Mientras se preparan las ofrendas, los fieles pueden contribuir con dinero para la iglesia. El dinero recogido suele llevarse en la procesión.

El sacerdote recibe las ofrendas y las coloca sobre el altar diciendo las oraciones correspondientes para sí mismo. Luego, invita a los fieles a orar y proclama la oración sobre las ofrendas, a la que los fieles responden con la aclamación Amén.

Plegaria Eucarística

La Plegaria Eucarística es una oración de acción de gracias y consagración y es el centro y cumbre de la misa. Durante esta oración, toda la asamblea debe permanecer en silencio y escuchar con reverencia.

En nombre de todo el pueblo, el sacerdote agradece a Dios por la salvación e invoca al Espíritu Santo para que transforme el pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

La oración comienza con la acción de gracias y continúa con la aclamación, en la que todo el pueblo canta el Santo. Luego, el sacerdote impone las manos sobre las ofrendas e invoca al Espíritu Santo para que descienda sobre ellas. Esta petición se denomina epíclesis.

A continuación, se relata la institución de la Eucarística tal como aparece en las Escrituras y se proclaman las palabras que Jesús dijo a sus apóstoles al compartir el pan y el vino. Después del Santo y hasta este momento, los fieles están de rodillas y en oración.

Luego de la consagración, el sacerdote proclama «Este es el Sacramento de nuestra fe» e inicia la anámnesis, que indica que la misa se celebra en memoria del Misterio Pascual de Cristo y en espera de la salvación final. La oración continúa con la oblación, en la que la Iglesia ofrece los dones a Dios.

Sobre el final de la oración, se piden las intercesiones por la Iglesia y por los difuntos. Finalmente, se glorifica a Dios con la doxología final, a la que el pueblo responde Amén.

Por Cristo, con él y en él,
a ti, Dios Padre omnipotente,
en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria
por los siglos de los siglos.

Oración del Señor

Toda la comunidad de fieles rezan juntos el Padre Nuestro, la oración que Jesús enseñó a sus discípulos. A través de este rezo, se le pide a Dios el pan de cada día, que es la Eucaristía, así como la liberación del mal.

Rito de la Paz

Al Padre Nuestro le sigue el rito o gesto de la paz, mediante el cual los fieles se desean la paz y expresan su comunión con toda la Iglesia. El gesto puede variar según el lugar en el que se realice la celebración, pero suele consistir en un saludo de manos a quienes se encuentran ubicados cerca.

Fracción del pan

Después del saludo de la paz, el sacerdote parte el pan eucarístico e introduce una parte en el cáliz como signo de la unión del Cuerpo y la Sangre de Cristo. La fracción del pan imita el gesto que realizó Jesús en la Última Cena y representa la comunión de todos los fieles en un solo cuerpo. En este momento, se canta la súplica Cordero de Dios.

Comunión

El sacerdote realiza una oración en secreto y muestra el pan sobre la patena o sobre el cáliz a los fieles. Luego, los invita a participar del banquete de Cristo y todos juntos pronuncian un acto de humildad.

– Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
– Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme

Cuando el sacerdote toma el Sacramento de la Eucaristía, se da inicio al canto de Comunión, que se extiende mientras comulgan los fieles. Tras la Comunión de los fieles, hay un momento de silencio dedicado a la oración. Finalmente, el sacerdote proclama una oración en voz alta a la que el pueblo responde Amén.

Rito de conclusión

Por último, la parte final de la misa consiste en la bendición y en la despedida del pueblo por parte del sacerdote. Antes de la bendición, puede haber breves avisos en caso de que sea necesario.

El rito concluye con una inclinación profunda y el beso del altar por parte de los celebrantes y con la salida de los fieles.

1 comentario en “Las partes de la misa católica”

  1. Muy importante conocer la Santa Misa, yo en particular les agradezco muchísimo por la explicación y aprendo cada día la belleza de la liturgia de la iglesia. Gracias, Dios los bendiga.

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